Las personas a las que atendemos en Mundo Justo están solas (sin red de apoyo sociofamiliar) y sin recursos; son chicos jóvenes africanos subsaharianos y marroquíes que tras un arduo proceso migratorio se encuentran en España en proceso de regularización legal y necesitan, además de cubrir sus necesidades básicas (que ya cubrimos desde Mundo Justo), mejorar su formación técnica e incorporarse al mercado laboral.
Las demás, son personas españolas e inmigrantes de entre 25 y 50 años cuyo recorrido en calle, albergues públicos, centros sociales y situación de desempleo, han visto mermadas sus capacidades para afrontar la búsqueda de empleo y medios de vida que le permitan tener una vida plenamente autónoma.
Mundo Justo cubre todos los gastos de vivienda, alimentación y transporte así como el acompañamiento personal, pero no cuenta con los recursos económicos necesarios para complementar nuestra atención con un programa de formación y orientación socio-laboral (especialmente necesario con las consecuencias sociales del COVID-19) que, partiendo de sus capacidades y potencialidades y acompañándolos en el desarrollo de las competencias necesarias, les ofrezca una salida profesional que les permita llegar a una vida independiente y una plena integración social.