La falta de conocimiento básico, principlamente en las mujeres, hace que no puedan entender ni ayudar a sus hijos en la etapa escolar, algo que desmotiva a los más pequeños y les arrastra a la desidia y al absentismo escolar.
Por otro lado, la carencia de educación en mujeres y menores conlleva que sean “blanco fácil” de comportamientos agresivos causados por el consumo de drogas y alcohol, sobre todo por maridos y padres.
Con este reto, se trabaja para fortalecer el papel de la mujer en los Cocos. Gracias al desarrollo intelectual, se elevará su dignidad y autoestima. Como consecuencia, los menores se animarán a estudiar al ver que sus madres también aprenden y se esfuerzan por mejorar. La mujer será papel esencial y motor de desarrollo en su comunidad.
Por otro lado, es necesario promover, entre los menores, actividades deportivas, culturales y de ocio en un contexto positivo, que les haga potenciar valores sociales para luego aplicarlos a sus vidas y su entorno. Es imprescindible, que la infancia y adolescentes descubran otras formas sanas de disfrutar y se alejen de situaciones de riesgo que se perciben en su entorno: violencia, drogas y alcohol… En el futuro conseguirán unos valores firmes y serán motor de desarrollo de su país.